Sunday, March 30, 2008




Mar de Historias

Cristina Pacheco


El sol calienta las láminas del techo. En el galerón improvisado se respira un ambiente denso. Al fondo, encima de la mesa hecha con dos tablones, hay una hornilla, una cafetera, varias tazas desiguales, un frasco con café soluble y un silencioso radio de transistores.

Una frente a otra, las dos hileras de capturistas mantienen fija la mirada en las pantallas de sus computadoras. El tecleo sutil, incesante, mantiene un ritmo sostenido hasta que se escuchan las campanas de la iglesia próxima. Los empleados suspenden el trabajo al mismo tiempo. Tadeo estira los brazos, Lucía se levanta y se sacude la falda, Nayeli se quita los anteojos y los mira a contraluz:

–Están muy rayados, por eso veo tan mal.

Juvencio le sonríe sin que ella le corresponda y pasa de largo hacia la explanada de la delegación. Con un recipiente de plástico entre las manos, Martha lo sigue y comenta con desaliento:

–Otra vez me toca comer ensalada de atún.

Virginia la mira por sobre el hombro: –No te quejes: a lo mejor mañana ni eso tienes.

II

En el galerón sólo quedan Teresa y Ernesto. Él introduce la mano en el bolsillo de su chamarra y saca una cajetilla: –Me voy a echar un cigarrito allá afuera. –Se vuelve hacia Teresa: –¿No va a salir?

–Luego –sin apartar los ojos de la pantalla, se muerde una uña. –Ahorita, la verdad, ni hambre tengo.

–Yo también estoy preocupado. No sé cómo voy a decirle a mi mujer que esto se terminó –vuelve a su sitio y se deja caer en la silla de tijera: –si a los jóvenes se les dificulta encontrar un trabajo, imagínese a mi edad. Creo que esta vez entraré definitivamente en el inventario de los desempleados. Me da risa...

–¿Qué cosa?

–Pensar en el capturista que se encargará de engordar las cifras del desempleo con mi número. No se detendrá ni un segundo a imaginar lo que significa para mí convertirme en parte de esa estadística –sin darse cuenta saca un cigarro, lo enciende y mira la brasa: –Total, si llega el licenciado y me ve fumando aquí, lo más que puede hacer es correrme. Sólo adelantará cuatro horas mi destino fatal –¿Usted nunca ha fumado?

–No, y mire que lo intenté–. Levanta la mano derecha: –Pero cuando estoy nerviosa me muerdo las uñas.

–¿Ya buscó algo?

–No he podido. Pienso ir a la feria del empleo, pero no tengo demasiadas esperanzas, por lo mismo que usted: la edad. Al final es lo único que cuenta. Los años de experiencia, haber sido eficiente y cumplido no sirven de nada y hasta son un obstáculo.

–¿Alguna vez se lo imaginó? –Ernesto adivina que Teresa no entiende su pregunta: –Cuando era estudiante ¿pensó que terminaría como un número en el padrón de los desempleados?

–Se ve que los censos lo impresionan mucho.

–¿A usted no, Teresa?

–No, a lo mejor porque toda mi vida he formado parte de las peores estadísticas: violencia intrafamiliar, abuso sexual, abandono de padre, trabajo infantil, deserción escolar.

–¿Qué estudió?

–Enfermería, pero me hubiera gustado ser doctora.

–Nunca es tarde...

–No se haga ilusiones: usted y yo formamos parte del censo en donde están registrados los que ya no tienen tiempo para nada, o cuando mucho para sobrevivir.

–¡Caray, Tere! Pensé que yo era pesimista, pero oyéndola... No se amargue, no vale la pena. A lo mejor en la feria del empleo encuentra algo que le guste.

–Me conformo con encontrar algo y punto–. Oprime un botón de su computadora y sonríe: –¿Cerrar equipo? Sí.

Tan fácil como lo que están haciendo con nosotros sin que nos den tiempo de elegir.

III

Ernesto fuma en silencio. Teresa se recarga en el respaldo de su silla:

–¿Usted siempre ha elegido?

–Pues no tanto, no crea.

–¿Ni cuando decidió estudiar arquitectura?

–Más o menos. Seguí esa carrera porque un maestro me hizo ver que yo tenía mucho sentido del espacio y era bueno para el diseño. Sin despacho, sin relaciones y sin capital propio, lo más que conseguí fue diseñar el consultorio de un pedicurista. ¡Tantos años de estudio para eso!

–¿Es casado, verdad?

–Sí y por las tres leyes–. Sonríe con timidez: –Y sobre todo por amor. ¿Y usted?

–Me casé para huir de mi casa y me fue peor. A los dos años entré en las estadísticas de las mujeres que no tienen hijos porque sus esposos deciden que no haya descendencia. Luego pasé a la de las víctimas de infidelidad, después al de divorciadas y por último al de las treintonas que regresan a la casa paterna.

–¿Sigue allí?

–Aunque no quiera. Mi papá murió y no hay quien cuide a mi madre. Tengo cuatro hermanos, pero están casados y no tienen tiempo para ver por ella.

–Usted todavía es joven.

–¿Se lo parezco? Ya cumplí cuarenta.

–Lo que daría por tener su edad: ando por los cincuenta y dos–. Ernesto sofoca la brasa del cigarro en la cajetilla y se la guarda en la bolsa del pantalón.

–Se ve mucho más joven.

–Me pinto el pelo–. Se alegra al ver que Teresa ríe:

–No sé para qué se lo digo: se me nota. Si mi padre me viera...

–No diría nada. Cada vez hay más hombres que se tiñen el pelo y que usan cremas rejuvenecedoras–. Teresa advierte la mirada burlona de Ernesto: –En serio, hay estadísticas: de cada diez consumidores de cosméticos, cuatro son varones.

–Todos los días se aprende algo. Gracias a usted sé que formo parte de ese universo. Le juro que es algo en lo que jamás había pensando–. Adelanta el cuerpo y a través de la puerta mira a sus compañeros dispersos en la explanada: –¿De qué estarán hablando?

–De lo mismo que nosotros: qué harán mañana, cuando ya no tengan que presentarse aquí a las nueve en punto porque se acabó este trabajo.

–Ocho numeritos a punto de aumentar las estadísticas del desempleo y de los deprimidos.

–Y dale con lo mismo–. Teresa sonríe para suavizar su expresión: –¿Importa realmente?

–A mí sí. Me gustaría formar parte de otros censos: empresarios exitosos, inversionistas, pensionados tranquilos, abuelos queridos.

–¿Cuántos nietos tiene?

–Cinco: tres de mi hijo mayor y dos de mi Amanda. Me visitan poco. Un abuelo pobre que empieza a contar siempre las mismas historias, como que no se les antoja para un domingo.

–Me cuesta trabajo imaginarlo como abuelo.

–A mí también–. Ernesto se acaricia las cejas.

–A veces pienso: “No es posible que todo haya sucedido tan rápido y que esos muchachotes sean mis nietos”. Será porque a los hijos uno nunca deja de verlos como niños. Cuando se los comento les caigo mal. Me entenderán el día en que les digan lo mismo a sus hijos y ellos les pongan cara de aburrimiento.

IV

Cohibidos, Ernesto y Teresa permanecen en silencio hasta que ella se decide a retomar la conversación:

–Sus nietos, ¿se parecen a usted?

–No mucho.– Por primera vez mira a Teresa a los ojos: –Y usted ¿a quién?

–A mi madre, y cada vez más–. Inclina la cabeza: –Cuando me veo en el espejo tengo la impresión de que la estoy mirando a ella.

–Entonces la señora debió de ser muy guapa.

Ernesto ve que Teresa enrojece ante su galantería: –Lo dije con todo respeto.

–Ella sí era muy linda; es más, debió formar parte del diez por ciento de la humanidad que posee belleza natural. Ahora basta con tener dinero para verse bonita o atractivo. A mí una vez me tocó levantar una relación acerca de eso y quedé impresionada.

–Tengo curiosidad: ¿en cuántas estadísticas ha colaborado?

–Uh, no sé: ¡miles! Y acerca de todos los temas. Aparte, soy una cifra de muchas, ya se lo dije, y espero no llegar a ser un numerito en la de los suicidas–. Acaricia la tapa de su computadora: –A las personas que se quitan la vida me las imagino actuando como yo hace un momento, cuando oprimí la tecla y cancelé el equipo. A lo mejor fue el único acto en su vida que realizaron por voluntad propia.

Ernesto se distrae al ver que sus compañeros entran en el galerón. Tadeo estira los brazos y toma su lugar. Lucía se remete la falda entre las piernas antes de sentarse. Nayeli observa sus anteojos a trasluz. Juvencio sonríe. Marta guarda en su bolsa el contenedor con restos de ensalada de atún. Virginia se truena los dedos como siempre antes de comenzar su trabajo.

Teresa los observa y piensa que a partir de mañana todos pasarán a formar parte de las estadísticas del desempleo y quizá del suicidio.

Thursday, March 27, 2008





Ocampo, 20 años para el “Diccionario de escritores” (Proceso1638/23 de marzo de 2008)

Hace unas semanas apareció en librerías el noveno y último volumen del Diccionario de escritores mexicanos del siglo XX, obra extraordinaria en la que un equipo de investigadores del Centro de Estudios Literarios de la UNAM trabajó durante más de 20 años. Proceso entrevistó a la doctora Aurora Ocampo, directora de ese equipo.

Aurora Maura Ocampo Alfaro, directora, asesora y colaboradora del Diccionario de escritores mexicanos del Siglo XX, nació el 15 de enero de 1930 en Guadalajara, Jalisco. Es una mujer encantadoramente jovial y afable, sonriente siempre, dotada de una inteligencia cordial.

Heredó de sus padres, Ignacio G. Ocampo y Aurora Alfaro Merino (“ambos muy buenos lectores”), el gusto por los libros. En especial debe a su padre, un abogado melómano, el querer y admirar a su tío cuadriabuelo: Melchor Ocampo.

De niña leía a toda hora. Y muchas veces, cuando anochecía y su padre le obligaba a apagar la luz, se las ingeniaba para seguir leyendo bajo las cobijas con una pequeña lámpara de mano.

En 1954, después de cursar estudios de arquitectura, decidió seguir su verdadera vocación y hacer una maestría en letras hispánicas. Así formó parte de la primera generación de estudiantes que disfrutó de la entonces novísima Ciudad Universitaria. Entre sus maestros se encontraban Francisco Monterde, Agustín Yáñez, Julio Torri, José Luis Martínez, Antonio Alatorre y Rosario Castellanos, con quien mantuvo una gran amistad.

Hoy, Aurora Ocampo es uno de las personajes más distinguidos del mundo académico y literario y, gracias a su generosidad, uno de las más queridos.

Se suprimieron las preguntas de Proceso para dejar la palabra a la doctora Ocampo.

Los orígenes del “Diccionario”

En 1956 se fundó el Centro de Estudios Literarios de la UNAM con sólo cinco miembros: Julio Jiménez Rueda, María del Carmen Millán y tres estudiantes becarios: Ana Elena Díaz Alejo, Ernesto Prado Velázquez y yo.

Los estudios sobre literatura mexicana que entonces existían, escritos por Carlos González Peña y por el propio Jiménez Rueda, eran libros destinados a un público estudiantil muy joven, de manera que tuvimos que empezar a buscar datos, a elaborar listas. Lo primero fue hacer índices de revistas, luego, fichas bibliográficas. Tomé clases con una maestra del Instituto de Investigaciones Bibliográficas para aprender a hacer fichas de libros.

Las investigaciones biobiliohemerográficas que hacíamos sobre nuestros escritores se aglutinaron alrededor de un ambicioso proyecto concertado entre la UNAM y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1958: realizar una obra enciclopédica acerca de la historia y la cultura en México. Para llevarla a cabo, los diferentes institutos de la Coordinación de Humanidades (el de filosofía, el de historia, el de economía, el de estéticas y, entre otros más, claro, el nuestro) se dieron a la tarea de investigar lo referente a sus respectivas áreas. Con ese objetivo empezamos a reunir información de y sobre muchos autores.

La enciclopedia nunca se hizo, pero la información nos sirvió para elaborar el Diccionario. Este trabajo me proporcionó las bases para hacer mi tesis de maestría, Literatura mexicana contemporánea. Bibliografía crítica, que presenté en 1965.

De manera que esos son los orígenes. Desde esa perspectiva, hablamos de una obra que comenzó hace más de 50 años.

Por qué no hay autores anteriores al XX

La primera edición del Diccionario se agotó en los años sesenta, pero no fue sino hasta 1980, cuando Rubén Bonifaz Nuño asumió por segunda vez la dirección del Instituto de Investigaciones Filológicas, que se aprobó hacer una segunda edición. Como todo es perfectible, nuestra intención no fue solamente actualizar la primera, sino corregirla, rehacerla.

Nos dimos cuenta de que teníamos mucho más información y decidimos hacer varios volúmenes. Ernesto Prado planteó reunir toda la que tenía sobre los escritores de la época colonial y del siglo XIX en un solo tomo. Su intención era abarcar la escuela realista con Federico Gamboa, Rafael Delgado y otros, hasta los modernistas –en esos años él trabajaba en los índices de la Revista Azul–, y de los que quedaban fuera de esas generaciones hasta los autores nacidos en 1869.

Trabajó durante mucho tiempo en ese proyecto. Se jubiló y dejó el Centro de Estudios Literarios en 1990, pero siguió trabajando en su casa, donde concentraba todos sus papeles. Por desgracia murió inesperadamente en 1997 y su familia no quiso entregar el material que él había reunido.

Como hay tantos investigadores y estudiantes que buscan información sobre autores coloniales y decimonónicos, se ha decidido hacer una edición facsimilar de la primera.

Hacia la edición electrónica

Ahora que ha aparecido el noveno tomo y veo concluida la segunda edición me siento orgullosa, pero no satisfecha. Completar lo relativo al siglo XX todavía nos va a llevar tres años más, por lo menos. Veamos simplemente un ejemplo: el número de escritores nuevos que habrá que incluir cuando se reedite el primer volumen (5 mil ejemplares impresos en 1988, que ya se han agotado) es mayor que el número de los que actualmente están incluidos. Y no nos estamos adentrando mucho en el siglo XXI. Cubriremos sólo hasta 2005.

Por fortuna, nuestro trabajo es ahora un poco más fácil gracias a la informática. Durante los años en que hemos trabajado en el Diccionario nos ha tocado contemplar, padecer y disfrutar una profunda transición tecnológica. Sin embargo, yo todavía sigo haciendo mis fichas a mano, en tarjetas. Las ideas me pasan por el brazo. Pero sin duda será más sencillo y rápido incorporar la nueva información al hacer una versión electrónica del Diccionario, y también será fascinante la cantidad de búsquedas cruzadas que permitirá realizar esa versión electrónica. ¿Quiere uno saber qué escritores mexicanos han escrito sobre César Vallejo? ¿Quiénes han sido los autores que han recibido el premio Villaurrutia? ¿Cuántos han recibido el Premio Nacional de Letras?

Consultas, apoyos y asesorías

Nos hacen consultas frecuentemente de todas partes del mundo. Sostenemos una intensa correspondencia con universidades e instituciones dedicadas al estudio de la literatura. Yo escribo un promedio de 10 cartas por semana. Proporcionamos información gratuita a investigadores, estudiantes, maestros. Muchas personas buscan nuestro apoyo. Por ejemplo, Hugo J. Verani nos solicitó la toda la información bibliohemerográfica mexicana relativa a Octavio Paz para incorporarla a su Bibliografía crítica de Octavio Paz.

En la época en que el doctor Gutierre Tibón estaba haciendo el proyecto para la Enciclopedia de México, le proporcionamos fichas abreviadas de muchos escritores. Hemos atendido muchas peticiones. A veces nos dan crédito, otras simplemente nos fusilan. También nos han pedido asesoría para hacer diccionarios semejantes al nuestro. Venezolanos egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM me invitaron a través de la Universidad de Caracas y estuve con ellos varias semanas explicando lo que hicimos y dándoles sugerencias. También los cubanos nos han buscado con el mismo propósito. Y Dimas Lidio Pitty, quien vivió varios años en México como exiliado político y ahora es miembro de la Academia Panameña de la Lengua, también ha entablado relación con nosotros con esa intención. La labor alrededor del Diccionario es virtualmente interminable.

Tuesday, March 11, 2008


El filme, que será estrenado en España el próximo 29 de julio, está protagonizado por uno de los dos hijos del cineasta, Juan Luis Buñuel.

Notimex / La Jornada On Line

Publicado: 11/03/2008 15:58

México, DF. Un equipo español de producción rodó en los últimos días en México escenas del documental El último guión. Buñuel en la memoria, sobre la vida del cineasta español Luis Buñuel (1900-1983), quien realizó la mayor parte de su obra fílmica en México.

La película, cuya primera parte fue presentada en el pasado Festival de Cine de Berlín (Alemania), está protagonizado por uno de los dos hijos del genial cineasta, Juan Luis Buñuel, y por uno de sus más celebres guionistas, el francés Jean-Claude Carriere.

Buñuel y Carriere visitaron en los últimos días algunas de las locaciones de los filmes realizados por Buñuel en México, Nazarín y Los olvidados, declarada patrimonio mundial por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Durante los seis días de rodaje, el grupo trabajó sobre todo enclaves de la ciudad de México y del Estado de México, así como en el balneario de San José Purúa, en el estado de Michoacán, en donde Buñuel se retiraba para escribir los guiones de sus películas.

En la Ciudad de México, el equipo, integrado por técnicos mexicanos, filmó escenas en algunas de las locaciones de Los olvidados, en los Estudios Churubusco, el edificio Ermita y la mansión en cuya entrada se rodó El ángel exterminador.

"Al comparar las locaciones hemos podido ver el gran crecimiento de la ciudad desde que se rodó Los olvidados en los años 50", explicó a Notimex el director del Centro Buñuel de Calanda, España, en donde nació el cineasta, Javier Espada, quien codirige el proyecto.

"Lo más sorprendente fue que nos encontramos a una señora que asistió al rodaje de Los olvidados. Fue muy curioso porque nos comentó que sólo vio en el cine parte de la película porque le pareció muy dura" agregó.

Durante el rodaje, Carriere y Juan Luis Buñuel mantuvieron pláticas con algunos de los antiguos intérpretes de las películas de Buñuel como la actriz Silvia Pinal, así como con el hijo del director de fotografía de algunas de sus películas, Gabriel Figueroa, entre otros.

"San José Purúa estaba muy abandonado, parecía fantasmal pero ha sido muy emocionante para mí regresar a México y a ese lugar en particular", declaró a esta agencia Carriere, quien trabajó con Buñuel 19 años y redactó el argumento de varios de sus filmes más destacados.

"Tanto a Juan Luis como a Carriere este viaje les ha tocado la fibra sensible", destacó por su parte Javier Espada, uno de los mayores expertos mundiales en la figura de Luis Buñuel.

Según el otro codirector del documental, el cineasta español Gaizka Urresti, el documental sobre Buñuel se diferencia de los anteriores realizados en que "pretende hacer un retrato de él".

"Muestra su lado más humano a través de conversaciones entre Juan Luis Buñuel y Carriere sin mirar a cámara", precisó Urresti, según el cual, pese a alguna mala fama, Buñuel "era un hombre bueno, muy sentimental y muy apegado a los lugares en los que vivió".

Paseando en algunos de sus lugares más emblemáticos, Carriére y Buñuel hijo revelan en sus conversaciones aspectos íntimos del genio irreverente.

El equipo de filmación se trasladará este martes a Los Angeles, California, Estados Unidos, para continuar el rodaje que también incluye a Nueva York, París y Calanda, donde Buñuel vivió los principales momentos de su vida y realizó la mayor parte de su obra.

"El peso del rodaje en México ha sido muy importante. Con independencia de los días que ha durado, ha sido muy intenso por el número de personajes que acompañaron aquí a Juan Luis y a Jean Claude", comentó Espada.

"El último guión" será estrenado en España el próximo 29 de julio, fecha en la que murió en la Ciudad de México el genial cineasta hace 25 años.

Javier Espada expresó su deseo de que el documental sea estrenado en México.

Empero, señaló: "No depende de nosotros, pero nos gustaría si se pudiera que se estrenará en España y en México a la vez".

Saturday, March 08, 2008

On the International Women's Day. Dedicated to YOU. Enjoy it!!!


http://www.poemas-del-alma.com/no-te-salves.htm

Mario Benedetti


No te salves


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgano
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgano
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.





Are you ready to be the first lady of MEXICO?


http://www.guardian.co.uk/world/2008/mar/04/shortestworldleader/print

Who is the shortest world leader?

* Jon Henley

This article appeared in the Guardian on Tuesday March 04 2008


Until yesterday there was little argument about the holder of this coveted title: at 162cm, or a shade over 5ft 3in, Kim Jong-il, supreme commander of the Korean People's Army, general secretary of the Workers' Party of Korea and Great Leader of the People's Democratic Republic of North Korea, stood head and shoulders below the rest of the field. The only other man in with a shout, according to the list at shortsupport.org, was Nicolas Sarkozy, president of France, who stands 168cm, or just over 5ft 5in tall. This may make him about 4in shorter than Mrs Sarkozy, but is unlikely to give Kim many sleepless nights.

The election of Dmitry Anatolyevich Medvedev as president of Russia, however, has upset things. For, contrary to the impression given by a campaign poster that shows him standing shoulder-to-shoulder with his mentor Vladimir Putin, Medvedev also measures 162cm from top to toe - a figure that puts him very much in contention. (For the record, Putin is fully 8cm taller; Medvedev's minders make sure he is photographed from a low angle, and advise him to take a step forward when he's in a group.)

More precise measurements are plainly required to settle the matter. But historically, all three are giants. The shortest world leader on record was Benito Juarez, five times president of Mexico between 1867 and 1872, at 4ft 6in. Engelbert Dollfuss, Austrian chancellor from 1932-34, stood 4ft 11in in his socks. David Ben-Gurion, first prime minister of Israel, was 5ft, as was Deng Xiaoping, de facto leader of China throughout the 1980s. Yasser Arafat was 5ft 2in, Nikita Kruschev 5ft 3in, and Haile Selassie 5ft 4in. But before you go constructing any theories, some historians now argue that Napoleon Bonaparte, the original pint-sized despot, was not 5ft 2in but 5ft 6in. So size may not mean anything after all.


* guardian.co.uk © Guardian News and Media Limited 2008


Kyung Wha Chung - Beethoven Violin Romance No,2




FEMININE ENCORE :